ACUÉRDATE DE VIVIR

“Sal ahí y disfruta”

No existe nada tan innato e intrínseco y que en ocasiones llegue a resultar tan insólito como el mero hecho de vivir. El adoctrinamiento que recibimos desde que empezamos a tener conciencia nos condiciona para el resto de nuestra vida y es algo que nos acompaña tanto para bien como para mal hasta el fin de nuestros días. Siempre nos han dicho que debemos labrarnos un buen futuro… que para ser alguien importante en la vida hay que ser ambicioso… que para lograr nuestras metas hay que luchar hasta dejarnos la piel… que si algo no nos supone un sacrificio no merece la pena… y así hasta un sinfín de ideas parecidas que seguro te vienen a la cabeza.

Y todo esto se nos enseña con una sola finalidad y no es otra que la de obtener un resultado a cambio. Durante nuestros primeros años de vida somos una curiosidad andante y no hacemos más que preguntar, tocar, oler y observar las cosas con tal de conocerlas. Nos da igual todo lo demás, no nos importa. Sólo queremos satisfacer nuestro afán por conocer aquello que nos rodea y hacemos las cosas simplemente por puro placer pensando más en lo que nos transmiten que en la actividad en sí.

dalailama

El cambio se produce al cabo de unos años cuando empezamos a ir al colegio y nos enseñan a estudiar para aprobar exámenes en lugar de obtener conocimientos: priman más los resultados que las habilidades. Y aquí es donde empezamos a escuchar todas esas frases que desde nuestra pequeña gran ignorancia creemos que debemos aplicar ad infinitum. Y parece que todo vale con tal de conseguirlo. Incluso dejar de vivir.

Creemos que la vida se rige por un patrón el cual hay que seguir a raja tabla y pensamos que desviarnos de esa ruta no hará más que darnos problemas. Pensamos que lo correcto y normal es tener un empleo de 8 o más horas diarias, tener un buen sueldo, comprar una casa, tener pareja y formar una familia, estar todo el día ocupado sin tener tiempo para uno mismo, llegar a casa exhausto sin tener ganas de nada, etc. Todo esto que parece darnos un alto valor social no hace más que privarnos de algo tan increíble y único como es vivir y compartir.

Hemos olvidado el significado de la palabra “sentir” y hemos perdido por completo el tacto por las relaciones y los valores humanos. No importa si no ves a tus amigos durante la semana por estar muy ocupado trabajando… total, ya los verás un rato el fin de semana. No importa que seas poco humano con un desconocido… total, ya tienes tu círculo de gente y crees que eso ya está bien así. Ponemos excusas y más excusas cuando lo mejor sería tener motivos para todo sin poner excusas a nada. Deberíamos dejar de decir todas aquellas cosas que queremos hacer porque haciéndolas ya se dicen solas.

Llena tus días con te quieros, no tengas miedo de expresar lo que sientes y mucho menos de sentirlo. Coincido en algo con un conocido, Rober, al que espero encontrarme algún día en persona, y es que reprimir tus sentimientos y emociones es como morir lentamente… que si tienes que pegarte una hostia y aterrizar, que lo hagas… pero al menos siéntete orgulloso por haber conocido la sensación de volar.

Hace poco vi un anuncio en televisión que seguramente vosotr@s también habréis visto:

La inocencia del niño en la parte final del vídeo lo dice todo.

Vive ahora.

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Un comentario en “ACUÉRDATE DE VIVIR

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